En esa comunión de intereses políticos, empresariales y públicos -en el orden que prefieran- que es el urbanismo comercial, pocas iniciativas suscitan hoy tanta expectación y son tan bien recibidas como la apertura de una tienda de Ikea, el gran gigante mundial del mueble de autoservicio, diseño y bajo coste. Casi como el maná de El Corte Inglés.

Aunque la crisis lo ralentiza todo, la multinacional sueca tiene decidido abrir en la provincia. Tras barajar las opciones de Elche y Benidorm, sus planes se centran en la capital, donde ya tiene varias reservas de suelo, pero no descarta otras ubicaciones en la comarca -Sant Joan y Mutxamel- por el alto precio del suelo y los problemas de tráfico. Mientras el alcalde sanjuanero Edmundo Seva aguarda la llamada, la alcaldesa de Mutxamel, Asunción Llorens, ya se ha movilizado para ofrecer terrenos, el oro y el moro, y lo que haga falta con el fin de que la tienda se instale en su término municipal, pueda generar un centro logístico del mueble, relance el comercio, la restauración y todo lo demás. ¿Y en Alicante? Con la supresión del artículo 95 del nuevo Plan General que limitaba las grandes y medianas superficies, se ha abierto la veda. ¿Permitirá el promotor Enrique Ortiz un reclamo tan potente como Ikea en el radio de influencia del centro comercial que proyecta en el Rico Pérez? Parece difícil. ¿Va a hacer la vista gorda el pequeño comercio después de tantos años de lucha para controlar la expansión de los "peces gordos" de la distribución? ¿Y cómo lo va a gestionar el nuevo "gobierno Castedo"? Por lo pronto, ya se habla en la casa consistorial de que Andrés Llorens asumirá Urbanismo; Toño Sobrino, Servicios y Mantenimiento y la nueva, Oti García Pertusa, Comercio. Es decir, lo previsible: que todo seguirá bajo control de Ortiz.