
El embargo de las cuentas de los morosos se ha convertido en el sistema más efectivo para cobrar la multa. Hace falta tiempo, aunque los sistemas son cada vez más rápidos, pero es seguro. La imposibilidad de acceder a la cuenta se convierte en el principal razón para abonar, con su recargo correspondiente, la multa que de forma voluntaria sería bastante más barata. El coste de los trámites obliga a encarecer el importe total, además de sancionar la "reticencia" a abonar la multa.



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